martes, 28 de febrero de 2017

Distribución en el punto de venta

Muchos de vosotros ya sabéis, sobre todo los que entendéis un poco de marketing o tenéis un comercio, que las cosas no se colocan de una determinada forma "porque sí". Según el establecimiento, las cosas se colocan de una forma u otra. Hoy voy a hablaros de distintos establecimientos y del por qué de su colocación.

Tiendas de ropa:
Las tiendas de ropa, como bien sabemos, no sólo tienen ropa. A menudo tienen también zapatos (aunque pocos), bolsos y complementos. El cómo colocarlos depende mucho de la visión subjetiva del dependiente a cargo, pero suele ser así:
En el escaparate, un par o tres de modelos, los más bonitos y llamativos o de temporada, de manera que atraigan a la clientela. Si ya los adornamos con los complementos que van a juego, mejor.
Al fondo, esos modelos junto a todos los de la colección, al lado de los probadores. De este modo, el cliente se ve obligado a mirar la tienda entera, y tiene el probador cerca para comprobar qué modelo le queda mejor.
Los vestidos que no tienen mucho de novedoso, en el centro. Si va buscando algo muy concreto, esa es su zona.
Al principio, algunos modelos que ya están desfasados o que quedan muchas unidades (o que no se venden), junto a los complementos del tipo abrigos, chales... Los zapatos junto a los bolsos, siempre que combinen para que quieras llevarte ambos. Y los complementos más pequeños, joyería y bisutería, en el mostrador, para verlos al ir a pagar y acordarnos que no tenemos el tocado  juego, que esos pendientes van mejor que los que tenemos en casa...

Tiendas de chucherías:
Las gominolas siempre van a estar a la vista del dependiente, peus es muy fácil que alguien coja alguna y se la lleve a la boca. Si venden tabaco y alcohol, van a estar en el mostrador y detrás, para que sea él quien lo de. Las bolsas de patatas y packs más grandes serán lo que coloquen al fondo, por su mayor dificultad a la hora de robarlo.

Hipermercados:
La verdad es que según el hipermecado, tiene una colocación específica, pues tienen muchísimo espacio y muchos tratos con multitud de proveedores. Pero normalmente, los productos de droguería van a colocarse a un extremo, cerca de las bebidas y los productos para animales. La zona de juguetes va a ir junto con la de hogar y electrodomésticos (ya que vemos esa sartén o ese sofá, el niño, aburrido, va a mirar los juguetes...). Los libros se colocarán junto a la electrónica. Y los productos de impulso, como snacks y pilas, en la caja. Pero como ya digo, esto es un poco más dependiente de los proveedores, que son quienes negocian la colocación.

Supermercados:
Esto es lo que, en parte, más nos interesa, pues son las compras que realizamos más a diario. El par, si es una tienda con horno propio, depende mucho de si es un pan con muchas variedades o si tienen lo básico. Si es de los que tienen muchas, van a ponerlo al fondo, a ser posible con las puertas de los hornos abiertas para que el olor atraiga a la clientela. Si son de los que tienen poco, lo pondrán al principio para poder venderlo pronto y que no se les quede de un día para otro. Estas tiendas, además, suelen tener pan rallado hecho por ellas mismas.
La carne va a estar medianamente cerca de las cajas, para que no olvidemos comprarla. Estará distribuida por el animal al que pertenece la pieza. Junto a ella, seguramente se encuentren algunos embutidos y lácteos y las especias, ya que no se suele buscar una en concreto, pero siempre nos acordamos que queda poco de algo cuando lo vamos a incluir en una receta, y sobre todo, se usan en piezas cárnicas.
Los congelados alimenticios se colocarán cerca de la verdura si son de ese tipo, y si no, se pondrán sobre todo cerca del pescado. ¿Por qué cerca del pescado? Principalmente por los olores. La zona de pescadería casi nunca olerá a pescado, se encargan de ello, pero si vas por algún tipo de congelado concreto, ya sean pizzas, o precocinados por la falta de tiempo, ya de paso podrás ver las ofertas y, como no, las salsas, que se situarán sobre estos congeladores.
Las bebidas siempre irán junto a los snacks para facilitar la compra de ambos, y ocuparán más o menos sitio dependiendo de la fuerza del proveedor para negociar. Los dulces más apetecibles y golosos se situarán a la altura de los ojos de los niños, para que sean ellos quienes los pidan aunque ni siquiera sea quienes los acaben consumiendo.
Aquellos productos que al vendedor le interese más que se consuman se pondrán a la altura de los ojos, o en estantes muy grandes, para que sea fácilmente visto por los compradores. No quiere decir que no interese la venta del resto de productos, pero suelen ser marcas blancas o productos que se consumen independientemente de cómo estén colocados, pues son de los que normalmente se apuntan en a lista de la compra. Pero si en vez de compras galletas normales, te llevas de marca...
Las ruedas de los carros de compra siempre van a doblarse para el mismo lado, ya que al ponerlas derechas, haces un barrido visual en el sentido de la lectura, y en tu subconsciente queda grabado sobre todo lo que hay a la altura de los ojos. En países con sentido de lectura distintos, los carritos se irán hacia el otro lado.
Y hablando de carritos, tampoco es es casualidad el asiento del niño. No se hace por comodidad de los padres, sino porque el niño así tiene acceso a aquellos productos que le llaman la atención, e irá echando en el carro lo que más le guste. A veces nos daremos cuenta y lo sacaremos, pero otras será tarde y nos acabaremos llevando esas servilletas tan caras solo porque tenían un color llamativo.
Y ya no hablemos de las cajas. Siempre suele haber golosinas, chicles o pilas, ya que son compras que realizamos por impulso. ¿El mando no llevaba mucho sin cambiarse de pilas? ¿Y si queda ya poco y me quedo sin ellas en mitad de un fin de semana? Echaré por si acaso.
Ya no solo eso, sino que en empresas como Mercadona, la cajeta te va a ofrecer un producto en oferta, que aunque nos resulte un poco pesado, muy a menudo acabaremos llevándonoslo. Y además, este "producto" cambiará según el día y la hora. De lunes a viernes por la mañana, serán productos alimenticios o de droguería, y viernes tarde y sábados serán dulces, snacks o bebidas. Esto es así porque a partir del viernes, suelen ir más jóvenes a comprar, y son más impulsivos en cuanto a este tipo de compras.


sábado, 25 de febrero de 2017

El rey del marketing: Coca Cola

Como bien reza el título, si tenemos que hablar de un rey, un referente del marketing a día de hoy, ese es Coca Cola. Desde mitos, leyendas, verdades y no tan verdades son lo que rodea a esta marca tan conocida mundialmente.
Empecemos hablando de su historia:
Coca Cola comenzó como un jarabe para el resfriado en el siglo XIX. Con el tiempo, el agradable sabor hizo que la gente lo demandase, convirtiéndose en una bebida como la conocemos hoy día. Gracias a su o sus ingredientes secretos, guardados con mucho celo, nadie ha podido igualar ni imitar su sabor, y no porque no lo hayan intentado.
El que sea el líder es casi indiscutible. Y digo casi porque hubo una época en la que se vio relevada la marca a un segundo lugar. Pepsi (Pepsi Cola en aquellos tiempos) le hizo la competencia con un sabor nuevo y juvenil, y desafiándola directamente al añadir la palabra cola en su marca y al usar el color contrario a ellos, el azul.
Ante la bajada de sus ventas, Coca Cola decidió cambiar su sabor, y consiguió lo que casi nadie pensaba: miles de personas se echaron a las calles a pedir que volviera su antiguo sabor. Ante la demanda, rectificaron y volvieron a la receta original, volviéndose líderes de nuevo, título que conservan hasta la fecha. Es por eso que tomó un papel muy relevante: el tradicional, frente al juvenil que ofrecía Pepsi.
Coca Cola no sólo ha conseguido que hubiera una manifestación para que volviera su sabor. Ha conseguido hasta que los colores del entrañable personaje navideño Papá Noel fueran los suyos al usarlo en sus campañas de publicidad. Pues, por si no lo sabíais, el traje de Papá Noel era inicialmente verde.
De ellos se ha dicho que lleva alquitrán (por las pruebas de hervirla, que no da más resultado que un caramelo negro por el azúcar y los colorantes que contiene), que lleva cocaína y de ahí su nombre y el poder de su adicción, que es muy perjudicial... Pero lo cierto es que por mucho que se diga, sigue en lo más alto.
Coca Cola tiene propia tipografía, que ha sido usada desde sus comienzos. También es suyo el diseño de la botella, ahorrando el tener que pagarle a proveedores. Su nombre se ha unido al de la historia por aparecer en cine, a manos de famosos, incluso en el experimento que comenté en una entrada anterior de publicidad subliminal en el cine.
Coca Cola no sólo es esa bebida, que además tiene muchas variantes como la Coca Cola zero, la light, la life, la de cereza, la de vainilla... Sino que también es la dueña de otras muchas marcas como Nestea o Fanta. Además, por su gran poder, es muy difícil negociar con ellos, se tiene que hacer lo que ellos digan, o si no, no se vende su marca. Sus zonas en el supermercado ha sido de lo más criticado, pues ellos exigen una zona visible, pero a los comerciantes les interesa ponerlos en zonas que no se visitan tanto (llamadas zonas frías) para que, la gente, al ir sí o sí a por su bebida, visiten esa parte del establecimiento.
Otro de los aspectos que nos puede llamar más la atención de Coca Cola es su publicidad. No nos venden su producto en sí, que no es más que una bebida con un alto contenido en azúcar y cafeína, sino que nos venden momentos. Felicidad, amor, familia, ilusión... A ellos no les hace falta publicidad, pues, ¿quién no conoce Coca Cola? Pero sin embargo, siempre lanzan campañas publicitarias muy elaboradas y con canciones y ritmos pegadizos.
Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Es tan mala como la pintan? ¿De verdad son necesarios los spots publicitarios?

lunes, 20 de febrero de 2017

Publicidad subliminal

Cuando hablamos de publicidad subliminal, a todos o a casi todos nos viene a la cabeza las imágenes de Disney y Facebook en las cuales se hace referencia a temas sexuales muy sutilmente, casi imperceptible, pero que los ojos más viciosos lo han descubierto al segundo.
Sin embargo, el tema de la publicidad subliminal va más allá. Podemos distinguir tres tipos: la que se incluye en vídeos de forma casi imperceptible, ya sea en fotogramas que nuestro ojo apenas capta, pero sí nuestro subconsciente, aquella que vemos en imágenes estáticas, como el ejemplo que he dicho de Disney, o la de asociación. 
Me pararé un poco en cada tipo para explicarlo y poner un ejemplo. Pero antes de eso, en España, la publicidad subliminal se considera ilícita desde la Ley General de Publicidad en 1988. 
En el primer caso, en el de los fotogramas, tenemos un vídeo en el cual nos incluyen uno o varios fotogramas repartidos a lo largo de la secuencia, que el ojo por sí no los percibe, pero sí nuestro subconsciente. Este tipo de publicidad está totalmente prohibida, pues nos meten cosas en la cabeza sin que nos demos cuenta de ello. Un ejemplo del impacto es el llamado experimento de Coca-Cola, aunque se desconoce si es verídico, hay muchas fuentes que lo confirman. Durante la emisión de una película en un cine, se fueron introduciendo fotogramas de "bebe Coca-Cola" y "come palomitas", de manera que, cuando acabó la película, fueron muchas las personas que, sin saber muy bien por qué, les apetecía tomarse una Coca-Cola y unas palomitas, y las adquirieron al salir de la película. Como ya digo, no está demostrado que así fuera, pero es un experimento bastante sonado.

En el segundo caso, el de asociación, tenemos infinidad de anuncios estáticos que evocan a imágenes de, sobre todo, contenido de carácter sexual.

Aunque también los hay más sutiles.
El logo de la Caixa es una persona echando una moneda en una hucha. Curioso, ¿verdad?

El tercer tipo yo no lo calificaría de publicidad subliminal, aunque sí hay varios estudiosos que lo hacen, y es el de asociación. En muchas series y películas hemos visto a nuestros actores favoritos consumir un determinado tipo de marcas, y por asociación, las hemos querido o las hemos comprado sin "darnos cuenta". También se refiere este tipo de agrupación a aquellas personas a las que se dirige el anuncio, como un grupo de gente joven cuando se anuncia alcohol. Como ya he dicho, yo no comulgo con que sea publicidad subliminal, pero es solo mi humilde opinión. 
Y vosotros, ¿conocéis algún caso más? 

domingo, 19 de febrero de 2017

Mercadona

Mercadona se ha convertido a día de hoy en uno de los supermercados de referencia de las familias españolas. Ya no se dice: voy al súper, sino que se queda en nuestro vocabulario del día a día el: voy al Mercadona.
Si echamos la vista atrás, no es demasiado reciente este comercio, hay otros anteriores, pero que no han tenido tanto peso en la sociedad como el que le da nombre a esta entrada. Pero, ¿cuál es el éxito de Mercadona?
¿El precio? No. Si comparamos con muchos supermercados y grandes almacenes, Mercadona posee un precio ligeramente superior, y no superar en calidad el resto de productos. El motivo principal de que Mercadona sea prácticamente nuestra primera opción de compra es por la proximidad. Hay un Mercadona cerca de casi cualquier casa de este país. Y todo empezó en Valencia.
La gran inversión en publicidad que hizo el hijo del fundador, ahora dueño de la empresa, y los ganchos comerciales hizo que pronto se diera a conocer esta tienda y se expandiera por toda la región casi sin darnos cuenta. Además, tras su lema Siempre Precios Bajos, a los españoles se nos quedó la idea en la mente de barato relacionado con Mercadona, y fue ahí cuando ya no hizo falta más inversión en publicidad. Mercadona llegó pisando fuerte, y es un hecho.
A día de hoy sigue creciendo, debido a su alimentación sin gluten, lo asequible de sus precios a una cesta media, la proximidad a los hogares y la gran variedad de productos que dispone. Además de todo eso, sus marcas blancas son muy conocidas, llegando a preferirlas gran cantidad de hogares a las marcas de toda la vida. Y es que si vemos el reverso de sus envases, sus productos están envasados por empresas de muy buena reputación y calidad.
Esto nos lleva al primer gran dilema conocido de Mercadona: Danone.
Hubo un tiempo que no podíamos encontrar esa marca en ninguna de las neveras del supermercado. Los consumidores se quejaron y sugirieron que trajeran los yogures, haciendo que Mercadona tuviera que rectificar. Pero, ¿por qué se negó Mercadona a tener Danone entre sus marcas? Sencillo: Danone se negó a envasar sus yogures hacendado, a lo que Mercadona respondió con eliminarlos de sus locales, pues tenía ya el poder suficiente para ello, sin que repercutiera demasiado gasto en su decisión.
La otra gran marca que pasó por algo similar fue Pepsi, pero no por problemas con la empresa. Mercadona, en sus inicios, firmó un acuerdo con Coca-Cola, en el que quedaba prohibido vender productos de la marca competidora. Esto funcionó un tiempo, sobre todo al principio, pero de nuevo los consumidores, que somos quienes tenemos la última palabra, reclamamos en favor de Pepsi, pues había a quienes el sabor de Coca-Cola no les era tan favorable como el de Pepsi, llegando incluso a hacer la compra en otro súper con esta marca, aunque hubiera que andar un poco más. Para no aumentar gastos, Mercadona estableció un pacto con Coca-Cola, de manera que ésta siguiera proveyendo a Mercadona de su famosa bebida aunque vendieran a la competencia, a cambio de poner a mejor altura y visión su producto y dedicarle más espacio que a la competencia.
Tras su éxito, son muchas las empresas medianas y pequeñas que se han visto obligadas a cerrar o que han tenido pérdida de clientela debido al boom del supermercado. Por ello, muchos los bulos que se han oído de los productos de Mercadona, sobre todo aquellos relacionados con la droguería, como que las toallitas provocaban sarpullidos, o que las cremas eran en realidad perjudiciales para la salud, inventando falsos estudios con una lista de productos de Mercadona "casualmente" en auge, que no se debía comprar.
Yo me pregunto, una empresa con tanto estatus como el de Mercadona, ¿no habría eliminado esos productos de ser así? ¿No los hubiera eliminado Sanidad de la venta en caso de ser cierto?
Como reflexión, no os creáis todo lo que se dice en los medios y en las redes sociales. Informaos un poco, pues el pensamiento político, la conveniencia, o simplemente, la envidia, puede hacer que actuemos de un determinado modo, siguiendo como borregos lo que nos dicen sin contrastar la información primero.